La Federación de Entidades de Combustibles, a través de su presidente Juan Carlos Basílico, cuestionó la tendencia a instalar el autodespacho en estaciones bonaerenses. Recordó que la modalidad está prohibida por la Ley 13.623 y advirtió sobre riesgos en materia de seguridad, empleo y responsabilidad operativa.

La Plata.— En medio del debate por la implementación del autoservicio de combustibles, la Federación de Entidades de Combustibles (FEC) volvió a fijar una posición tajante en defensa del sistema tradicional de atención con personal capacitado. Su presidente, Juan Carlos Basílico, expresó un contundente rechazo a cualquier intento de avanzar con esta modalidad en la provincia de Buenos Aires y advirtió sobre sus posibles consecuencias económicas y operativas.

El dirigente recordó que en territorio bonaerense rige la Ley 13.623, norma que prohíbe expresamente que los surtidores sean operados por los propios consumidores o por personas ajenas al plantel habilitado de la estación de servicio. La legislación establece que la carga debe estar a cargo de trabajadores capacitados y prevé sanciones que pueden llegar hasta la clausura del establecimiento en caso de incumplimiento.

“En la provincia de Buenos Aires la ley es clara. No es una cuestión opinable: el autoservicio está prohibido porque se prioriza la seguridad y la correcta manipulación de un producto altamente inflamable”, sostuvo Basílico. Y añadió que el expendio de combustibles requiere formación específica en prevención de incendios, protocolos de emergencia y manejo de sustancias peligrosas.

El titular de la FEC alertó que la instalación de surtidores de autodespacho podría incrementar el riesgo de accidentes y errores en la carga. “No estamos hablando de una góndola de supermercado. Se trata de combustibles líquidos que, mal manipulados, pueden generar incidentes graves. La presencia de personal entrenado es una garantía para el usuario y para el propio establecimiento”, afirmó.

En paralelo, puso el foco en el impacto estructural sobre el sector. “Detrás de cada surtidor hay trabajadores formales y empresas que sostienen economías locales. Si se naturaliza el autoservicio, muchas estaciones —sobre todo pymes del interior— terminarán debilitadas y, tarde o temprano, podrían desaparecer”, advirtió. Según explicó, la reducción de personal no sólo afectaría el empleo registrado, sino también el modelo de atención integral que caracteriza a la red bonaerense.

Basílico fue más allá y exhortó públicamente a los empresarios del rubro a no convalidar este tipo de iniciativas. “Convocamos a los colegas estacioneros a que no permitan este avance. No es una mejora para el sector: es un camino que puede volverse en contra de las propias estaciones de servicio”, sostuvo, marcando una línea de defensa corporativa frente a cualquier intento de implementación encubierta.

Asimismo, alertó sobre la necesidad de hacer cumplir la normativa vigente y pidió que se denuncien los casos que la vulneren. “Si detectan establecimientos que intenten aplicar el autoservicio en la provincia de Buenos Aires, les pedimos que lo informen a la Federación. No podemos mirar para otro lado ante situaciones que violan la ley”, remarcó.

Desde la FEC insisten en que la discusión no debe limitarse a un criterio de costos, sino contemplar la seguridad pública, la responsabilidad empresarial y la preservación del entramado productivo. En ese marco, Basílico concluyó que la defensa del sistema actual “no es una postura ideológica, sino el cumplimiento de una ley provincial y la protección de un sector estratégico que da trabajo a miles de familias bonaerenses”.

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